Montefrío, el pueblo que enamora a los japoneses

Muchos son los atractivos que tiene la localidad granadina de Montefrío, y que hemos conocido en nuestro programa de radio de mano de su alcaldesa, Remedios Gámez. Para oír el programa PINCHA AQUÍ.

Lo primero que impresiona en la visita a Montefrí­o es el maravilloso conjunto monumental que forman la Fortaleza árabe y la Iglesia de la Villa, emplazados en la cima de un peñón en un audaz alarde arquitectónico. A ello se une la diversidad paisají­stica de su entorno; desde la carretera que une Montefrí­o con ÍLLORA  podemos acceder a la Peña de lso Gitanos, paraje natural que cierra por el Norte un amplio valle, limitado al Sur por la Sierra de Parapanda.

Las Peñas, alineaciones rocosas paralelas al valle, ofrecen un espectacular paisaje de naturaleza calcárea, con abundante vegetación de bosques de encinas y monte bajo; lugar ideal para la práctica del senderismo, ya que existen numerosos caminos por donde recorrer este singular paraje, donde encontramos además un conjunto megalí­tico de primer orden, integrado por centenares de dólmenes de origen Neolí­tico. Existen en sus proximidades numerosos yacimientos prehistóricos, como es el caso de los restos de Hippo Nova, el poblado y necrópolis Megalí­tica de los Castillejos y los dólmenes de la Peña de los Gitanos. 

En su fortaleza estuvo la corte del rey Aben Ismael III. Sirvió de eje en la organización defensiva de la vega del Genil, aunque acabó siendo tomada, en 1486, por Gonzalo Fernández de Córdoba en nombre de los Reyes Católicos.  Sobre la antigua fortaleza fue construida la Iglesia de la Villa, entre los años 1486 y 1507.

La fotogénica Montefrío está situada en el noroeste de la provincia, en el corazón de los Montes Occidentales que conforman el sector central de las cordilleras béticas, entre las sierras de Parapanda y de Chanzas. Su término municipal atesora uno de los paisajes más diversos y espectaculares de la comarca, donde las zonas de abrupta vegetación contrastan con los campos labrados de cereales y olivos. Los montuosos alrededores son ideales para el paseo y los deportes, en bicicleta, a caballo, de escalada, etc.

El clima, los suelos y las variedades cultivadas –predominan la picual, picuda y hojiblanca junto con algunas autóctonas– contribuyen a la excepcional calidad del aceite de oliva virgen extra de Montefrío, cuyos olivares constituyen el principal capítulo de su agricultura.

Además de esta rica grasa vegetal y los quesos artesanos que cosechan premios con asiduidad, la gastronomía local depara un jugoso repertorio de recetas tradicionales, con platos como el choto con ajos, el relleno de carnaval, los sesos al mojeteo, los potajes, tortillas de espárragos y collejas, el remojón –ensalada de tomates y pimientos asados, naranja, cebolla, huevos y atún–, y hornazos, sin olvidar las especialidades de caza, la charcutería y la repostería, con bollos de manteca, de aceite con pasas, roscos de sartén, borrachuelos, cuajaos y pestiños.

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