Un paseo por el cementerio de Sevilla

En nuestro programa de radio ‘es Andalucía’ hemos dado un paseo por el cementerio de San Fernando, de la capital hispalense, de la mano del periodista sevillano Manuel Jesús Rodríguez Rechi. Para escuchar la entrevista, PINCHA AQUÍ, y podrás oírla en nuestro programa.

El cementerio de Sevilla es uno de los más monumentales de Andalucía. En 1851 se expropian los terrenos de la Huerta de Lérida, pertenecientes al Hospital de San Lázaro, lugar donde se hará el actual Cementerio de San Fernando. Ese año Balbino Marrón propone su proyecto de necrópolis donde relegaría a los nichos a un papel secundario, ya que no resultaban agradables y se consideraban propios de difuntos que no tenía visitas.

La inauguración fue en 1853, fecha de comienzo de las inhumaciones, pero aún quedaba mucho por construir. Para los nombres de las calles se buscaron nombres de santos del Arzobispado, distintos de los que llevan las calles y las parroquias. Ese es el caso de las calles S.Teodomiro,  S.Geroncio, S.Adulfo. La gente más poderosa quería ser enterrada en las avenidas y calles principales. En 1874 crea Juan Talavera de la Vega el recinto para el Cementerio de Disidentes.

El cementerio de Sevilla cuenta con una superficie de 278.482 metros cuadrados y fue inaugurado el 1 de enero de 1853 para dar respuestas a las necesidades que existían en la ciudad de enterrar en un único lugar y no en las iglesias o cementerios provisionales, ya copados en el siglo XVIII a causa del crecimiento demográfico de Sevilla.

Este camposanto cuenta con ciertos rincones que son imprescindibles de conocer para un auténtico amante de la escultura y el «necroturismo». Entre sus tumbas se pueden admirar joyas como el grupo escultórico que representa el cortejo fúnebre del torero Joselito «El Gallo», el mármol negro y de estilo cubista de la tumba de Juan Belmonte que ensalza su carácter transgresor de las normas o la imponente cruz que marca el centro del cementerio San Fernando, el Cristo de las Mieles, una talla bajo la que está sepultado su autor, Antonio Susillo.

Además, en este espacio se encuentra un cementerio musulmán, la capilla de Aníbal González, el cementerio judío, el cementerio de disidentes y unos jardines en los que merece la pena perderse. Durante el Día de los Difuntos se lleva a cabo la representación de la obra Don Juan Tenorio de José Zorrilla. Entre las obras de arte más destacadas del Campo Santo se encuentran el Panteón de Joselito «el Gallo», el Cristo Crucificado de las Mieles, el Panteón de Antonio «El Bailarín», el del torero «Paquirri»… Todo el recinto está ajardinado mediante alineaciones de cipreses, el árbol fúnebre por excelencia. Asimismo se pueden ver palmeras, que simbolizan el triunfo de la vida y la eternidad; cedros, tuyas, laureles, romeros…

 

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